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Piden al presidente Santos que debate de reforma tributaria no sea carnaval de pupitrazos

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Senador Juan Lozano Senador Juan Lozano Prensa Senado

En una misiva, el senador Juan Lozano le advierte al Mandatario "que para salvar lo bueno del proyecto hay que evitar los errores y espantar los micos".

Bogotá D.C., diciembre 10 de 2012 (Prensa senador Juan Lozano).- Según el senador de la U, no es responsable pupitrear la reforma en plenarias, además porque a estas alturas todavía no se conoce la ponencia.

El siguiente es el texto de la misiva enviada por Lozano al Presidente Santos:

"Bogotá, D. C., Diciembre 9 de 2012

Señor Doctor JUAN MANUEL SANTOS CALDERON Presidente de la República Ciudad REF:

REFORMA TRIBUTARIA ASUNTO: DERECHO DE PETICIÓN

Señor Presidente:

Respetuosamente pido a Usted se imparta al Señor Ministro de Hacienda la instrucción de permitir frente al proyecto de Reforma Tributaria un debate sereno, profundo, integral, libre de intimidaciones, ajeno a la corrupción, al cabildeo insano, y blindado contra errores de fondo, de forma y micos de todo pelambre que se derivarían del carnaval de pupitrazos que necesariamente causaría la insistencia de votar en pocas horas en la plenaria de Cámara, en la plenaria de Senado y en la conciliación.

Recuerde, Señor Presidente, la Reforma de la Justicia. Al momento de preparar este documento, cuando restan, en la práctica escasos tres días hábiles de sesiones para aprobar en la plenaria del Senado, en la plenaria de la Cámara y en la conciliación los textos finales, no se conoce la ponencia para último debate.

Eso no es serio. Eso no es responsable. Eso atenta contra la transparencia y le oculta a la ciudadanía los contenidos trascendentales que nos aprestamos a discutir. Abre un espacio gigantesco para la improvisación. Todo eso riñe contra los principios del Buen Gobierno que usted con tanto entusiasmo ha defendido. La Reforma, Señor Presidente, no está lista.

La Reforma, Señor Presidente, no está madura. Ha avanzado, cierto. Ha mejorado, cierto. Pero no está lista. Aún quedan muchas preguntas por responder, muchos estudios por terminar, muchas voces por escuchar, muchas contradicciones por superar. Sería necio no reconocer que la Reforma, en algunos aspectos, puede contribuir a la reducción de la inequidad en Colombia, y justo es, también, admitir que desde su presentación los ponentes, los miembros de las comisiones terceras, los integrantes de las bancadas y el propio Gobierno, han avanzado en pulir un texto que llegó al Congreso con errores de forma y fondo, con vacíos y contradicciones. Afortunadamente, tanto el Ministro de Hacienda, como el Director de la DIAN son brillantes profesionales y colombianos de bien, que han concurrido con sano espíritu a las sesiones de trabajo y contribuido a la mejoría del proyecto. Pero todavía, insisto, falta mucho y no es posible lograrlo, a las carreras en el escaso tiempo que resta.

Los colombianos, el gobierno y el Congreso, no se merecen una reforma improvisada. Usted como Presidente y nosotros como Congresistas no podemos admitir que haga carrera y se repita lo que sucedió en el debate de las comisiones conjuntas, donde por la precipitud y los afanes, en vez de ser discutidas decenas de proposiciones, fueron pupitreadas como constancias, sin análisis, deliberación y debate. Es más, ni siquiera se conocen aún, ni han sido publicadas en las gacetas correspondientes.

El Gobierno, Señor Presidente se tomó más de dos años para preparar la iniciativa. Ahora no puede pretender que se pupitree en doce horas de debate. Esta maratón delirante a la que nos quieren enfrentar, ni siquiera permitiría que el Ministro de Hacienda y el Director de la DIAN atiendan con juicio y respeto por el Congreso y la ciudadanía cada una de las sesiones plenarias, pues, se ha dispuesto que las mismas sesionen simultáneamente. La Reforma, Señor Presidente ya va en más de 170 artículos. Todos ellos complejos. Todos ellos con efectos importantes. Nada favorece más la corrupción que el desorden, la opacidad y la confusión al momento de la aprobación. Es ahí cuando meten los goles, es ahí cuando nacen los micos, es ahí cuando rondan los fantasmas, es ahí cuando nadie puede responder por un proyecto.

Es ahí, Señor Presidente, cuando su empeño sincero de acertar queda desvirtuado. A estas alturas y con el reloj corriendo en contra, frente a ningún aspecto de la reforma hay consenso tranquilizador, a pesar de los esfuerzos de sus funcionarios, que reconozco. Basten algunos ejemplos. Aunque reconocemos avances, seguimos sin entender por qué la reforma es más severa con los asalariados que con quienes les pagan los salarios. Por qué el entusiasmo progresista se frena a la hora de gravar más severamente las grandes multinacionales, las grandes mineras, el gran capital, los grandes patrimonios, incluso, los grandes premios derivados, sin esfuerzo ningún, del golpe de suerte.
Independientemente de que se compartan o no sus afirmaciones, aún no he escuchado una buena respuesta para Salomón Kalmanovitz quien dijo en su columna "Lo malo de la reforma tributaria... es que, el dejar en cabeza de las empresas el impuesto a la renta y exonerar a sus dueños tiene efectos nocivos sobre la distribución del ingreso: deja de tributar el 1% más rico de la población, se debilita al Estado y hay menos recursos para el gasto social. Se afecta negativamente el crecimiento económico, pues induce a las firmas a repartir utilidades y a no reinvertirlas. Por eso en los países civilizados se grava más a los dueños que a las empresas mismas, induciendo a que reinviertan las utilidades y no se gasten en consumos suntuarios o que los dueños exporten su capital".

Seguimos sin entender, por qué el gobierno prefiere dejar exento del impuesto sobre las ventas a los langostinos mientras grava el café, incluso tostado o descafeinado... o a la harina de trigo o al chocolate de mesa. Por qué prefiere bajarle los impuestos a los herederos de los capitales blanqueados por la mafia, mientras le sube los impuestos, aunque sea en pequeña cuantía, a un asalariado del estrato.

También resulta inexplicable que no se haya escuchado un parte tranquilizador sobre la reforma desde la dirección del SENA, ni tampoco se entiende por qué la tecnocracia del propio Ministerio de Salud ha admitido tácitamente que se pueden presentar nuevos faltantes para el sector. Me parece que no han sido claras las respuestas a los jóvenes voceros de los programas del SENA y por eso la protesta social sigue creciendo en el país, pareciéndose a lo que ya sucedió con la protesta estudiantil frente a la reforma a la educación.

Tampoco hay respuesta contundente para Amylkar Acosta, ni para el Representante Alejandro Chacón quienes, bien o mal, han advertido sobre los problemas técnicos de la reforma en relación con el Sistema General de Participaciones. Después de la aprobación del texto inconstitucional en el presupuesto de regalías, artículo 31, que incumplió la palabra del Gobierno frente a la descentralización es apenas explicable que, en esa materia, los alcaldes y los gobernadores también hayan perdido la confianza en el Ministerio de Hacienda.

Es de todos conocido que después de la doctrina de la Corte Constitucional en materia de desplazados sobre el Estado de cosas inconstitucional, lo propio puede suceder con todo el Estatuto Tributario. La exposición de motivos del proyecto sería casi, confesión de parte, para que la Corte obligara al gobierno a presentar un estatuto tributario más integral completo.

Nunca entendimos por qué, de la noche a la mañana, la doctrina del Ministro Juan Carlos Echeverry fue desechada y se emprendió un nuevo camino, súbitamente.

En materia laboral la experiencia empírica demuestra que algunos beneficios pensados en la ley en función de los trabajadores no terminan en la creación de nuevos puestos de trabajo o en la legalización de informales, sino en una mayor apropiación de ganancias por parte de los empresarios, sería interesante que se consultara la opinión del experto profesor Hugo López en esta materia. Aunque comparto la necesidad de aliviar la carga parafiscal, ya se habían dado algunos pasos importantes en la ley de primer empleo, y no se han explorado mecanismos alternativos que no generen tanta incertidumbre en las entidades sociales, como por ejemplo los créditos tributarios, acompañados de líneas de crédito subsidiadas para dar liquidez incluso, podrían explorarse mecanismos transitorios para anticipar por vía administrativa los efectos favorables de la reforma a sus beneficiarios.

Académicos respetabilísimos que también reclaman un mejor análisis, dudan de la eficacia del desmonte de los parafiscales como estrategia generadora de nuevo empleo, y en cambio hemos visto al gobierno ensayando distintas fórmulas frente a los reclamantes del SENA, del ICBF y del Sistema Nacional de Salud, sin que sepamos, a ciencia cierta, cuál es la postura final del Ejecutivo, para proceder a tomar una decisión. En relación con el asunto anterior, tal es el caso de Paul Krugman como lo afirmó en su reciente visita a Colombia y que fue citado en el artículo de Cecilia López: "ese supuesto ha demostrado ser falso y solo se traduce en mayores ganancias para los empresarios" 2
No se nos han entregado estudios completos de sensibilidades frente a las distintas tasas y tarifas. No nos han podido mostrar si conviene o no el establecimiento de dos puntos adicionales del CREE a partir del petróleo, la minería, el carbón, el oro o de otros sectores de alta rentabilidad. Tampoco nos han podido explicar por qué mientras a una viuda que saca adelante cuatro hijos con seis millones de pesos mensuales de pensión se le aumenta la carga tributaria, a los futuros ganadores del Baloto pretenden rebajárseles la mitad de su impuesto de ganancia ocasional.

No se nos ha podido explicar qué entienden por simplificación tributaria cuando un contribuyente modesto, de un sistema de cálculo, ahora tiene que pasar a tres con la introducción del IMAN E IMAS.

No nos han podido mostrar ni un solo documento que explique las sorprendentes presunciones de costos sectoriales que se habían incorporado en la propuesta del entonces llamado artículo 339. Quién es, me pregunto yo, el joven profesional cuyo consultorio le deja un margen de ganancias del 60%, o el agricultor con márgenes del 30% o el tendero que tenga una rentabilidad neta de 35% sobre costo de ventas. Cómo lo calcularon? Insistirán en ello en la plenaria o lo sacarán definitivamente? Por qué? Y así podría seguir, Señor Presidente, con decenas de preguntas y proposiciones adicionales que ameritan discusión.

Esta comunicación se la envío porque creo que es mi obligación hacer lo necesario para que la reforma le salga bien a Colombia y a los colombianos. Creo que las buenas ideas de la reforma merecen una adecuada aprobación. Sé que dentro de su equipo de gobierno algunos han sostenido equivocadamente la teoría de que aprobar esta reforma se convierte en un punto de honor para usted. Eso no es así. El único punto de honor, debería ser que quede bien. Que le sirva al país y a sus gentes. Y en estas condiciones, ni usted, ni nosotros podemos garantizarlo por la premura asfixiante del tiempo. Es por ello que como se lo expresé en el breve diálogo personal el jueves pasado, la reforma merece ser blindada, bien pulida, bien trabajada, bien discutida y bien aprobada. En ese propósito cuente Usted, Señor Presidente, con toda mi colaboración.

Del Señor Presidente, con todo respeto;

Juan Lozano Ramírez Senador

C.C. Ministros de Interior y Hacienda, Director de la DIAN, Congresistas".

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Ultima modificación: Lunes 10 de Diciembre de 2012 10:18

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