"Estilos radicales" (1969) no es solo una colección de ensayos; es el manifiesto de una intelectual que se niega a ver el arte como un simple espejo de la realidad. Su argumento central es que el arte no debe ser "descifrado" como si fuera un código moral o político, sino experimentado como una forma de conciencia.
Para Sontag, el "estilo" no es un adorno, sino la esencia misma de la obra. Lo "radical" en el título se refiere a la raíz: un cambio fundamental en cómo el artista se sitúa frente al mundo.

