Dividida en tres partes —La casa, El mundo, Después de la siembra— recrea la vida de un grupo de mujeres en una provincia de Colombia y, para hacerlo, las pone a conversar, las enfrenta a las cosas que se necesitan para ser “una buena mujer”. ¿Es posible aspirar a un ideal? ¿Buscar la igualdad? ¿Querer algo más allá de lo que la sociedad impone? Estas son las incógnitas que persiguen a Celina, una mujer que, desde niña, se encuentra insatisfecha con las expectativas que su entorno le ha dictado y nos recuerda que para esa época las mujeres tenían poca participación en la vida doméstica, política y cultural, pero también vamos a encontrar en el libro la camaradería, el cuidado y el afecto.

