Más ética y menos privilegios: el llamado de los senadores para transformar a Colombia

Durante sus intervenciones en el Senado, los senadores Iván Cepeda y Germán Blanco expusieron iniciativas orientadas a combatir la exclusión, la pobreza y la corrupción, así como a fortalecer los requisitos éticos y de idoneidad para el ejercicio de cargos públicos.

Por: Keir Ernesto Villero Damián

Bogotá D.C., enero 10 de 2026 (Prensa Senado)

En una jornada marcada por la autocrítica y la mirada hacia el futuro, el Senado fue escenario de propuestas que buscan tocar la raíz de los problemas del país. Los senadores Iván Cepeda y Germán Blanco pusieron sobre la mesa temas que van desde la dignidad en el campo hasta la aptitud real de quienes nos gobiernan.

Para el senador Iván Cepeda, el camino hacia el progreso no se logra solo con discursos, sino cerrando de una vez por todas las brechas de la pobreza y la exclusión.

Su mensaje fue claro: no habrá un avance real si no se incluye activamente a los campesinos y a los grupos étnicos en la construcción del país. “Es hora de acabar con la corrupción y eliminar los privilegios que frenan a los demás; ese es mi compromiso”, aseguró Cepeda.

Además, hizo un llamado urgente a cuidar lo básico: el agua. Para el congresista, la prioridad ambiental debe ser llevar acueducto y alcantarillado a cada municipio, asegurando que incluso las empresas mineras pongan la conservación del recurso hídrico por encima de cualquier interés.

Por otro lado, el senador Germán Blanco lanzó una propuesta que busca elevar el estándar de quienes aspiran a cargos públicos. Su iniciativa sugiere que cualquier candidato que quiera llegar al Congreso o al Ejecutivo deba someterse a exámenes de toxicología previos.

La idea es tan sencilla como contundente: garantizar que quienes toman las decisiones más importantes del país lo hagan en pleno uso de sus facultades y con la claridad mental que el cargo exige.

Al final, ambas posturas coinciden en lo esencial: para que la política vuelva a generar confianza, necesita servidores públicos idóneos, territorios equitativos y un compromiso real con la ética.


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