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“Con la Ley Sarita, los niños no tienen que esperar años por su cuota alimentaria”: Senadora Liliana Bitar

En entrevista con el Senado de la República, la senadora Liliana Bitar explica el origen de esta iniciativa y el impacto que tendrá en miles de familias en Colombia.

Por: María Camila Fernández

Bogotá, D. C, enero 30 de 2026 (Prensa Senado).
 
En Colombia, cerca de 55,000 procesos ejecutivos de alimentos se encuentran estancados por retrasos judiciales. Esta parálisis administrativa ha provocado que miles de niños, niñas y adolescentes no reciban sus cuotas alimentarias a tiempo, dejando recursos vitales inmovilizados durante años y vulnerando su derecho a una vida digna.
 
Esta realidad inspiró la historia de Sara Guiselle, el rostro detrás de la Ley Sarita. Esta iniciativa legislativa nace para garantizar que el dinero de los menores llegue a sus manos sin demora, evitando que los recursos se congelen en medio de la burocracia procesal.
 
Sancionada como Ley de la República el pasado 27 de agosto de 2025, esta norma ya es una realidad que protege a la infancia colombiana. La senadora Liliana Bitar (Partido Conservador), autora de la ley, conversó con el Senado sobre el origen de esta iniciativa y su impacto transformador en la protección de los derechos de la niñez.
 
¿Quién es Sarita y por qué su historia se volvió tan importante para esta ley?
 
Sarita es una niña muy valiente, de 10 años, que no solo se ganó mi corazón, sino el de todo mi equipo de trabajo. Es una niña que ha tenido una vida difícil, ya que presenta una discapacidad múltiple que afecta varias esferas de su organismo. Por un lado, tiene parálisis cerebral leve y retardo en el desarrollo psicomotor, y por otro, epilepsia focal, que le provoca rigidez en el lado izquierdo de su cuerpo.
 
Hace más de tres años, su mamá Daisy acudió al consultorio jurídico de la Universidad Militar en busca de ayuda, porque el padre de Sarita no estaba cumpliendo con la cuota de alimentos que le correspondía. Para ella, siendo madre de una niña con discapacidad, era prácticamente imposible trabajar.
 
Al conocer la historia de Sarita, nos preocupamos y comenzamos a trabajar en una ley que permitiera garantizar que estos niños y niñas accedieran oportunamente a su cuota alimentaria y, con ello, a una mejor calidad de vida.
¿Qué fue lo que más le impactó de la situación de Sarita y de su familia cuando conoció el expediente?
 
Más allá de la delicada condición de salud de Sarita y del abandono de su padre a tan corta edad, una de las situaciones que más me impactó fue la historia de vida tan dura de Daisy, su madre, y la frustración que sentía al ver que, a pesar del esfuerzo del consultorio jurídico de la Universidad Militar para que los procesos avanzaran y se lograran los recursos necesarios para atender las necesidades de Sarita, estos no llegaban.
 
¿Cómo beneficia esta ley a niños como Sarita, que llevan meses, incluso años, esperando recibir su cuota alimentaria?

Esta ley entró en vigencia el pasado 27 de agosto y lo que busca es que el juez de familia pueda ordenar la entrega anticipada de los recursos que se vayan embargando mes a mes, ya sea de un porcentaje del salario o de la pensión del deudor, porcentaje que en Colombia no puede superar el 50 por ciento.
 
De esta manera, los niños, niñas y adolescentes no tienen que esperar hasta el final del proceso judicial para recibir su cuota alimentaria, sino que los recursos les lleguen de forma oportuna y anticipada, garantizando su manutención.
 
¿Qué es lo que usted más destacaría para las madres en Colombia que hoy están esperando una cuota alimentaria?

“Quiero enviarles un mensaje a las madres en Colombia, y también a los padres y abuelos que tienen la custodia de sus hijos y nietos: con la Ley Sarita se dio un paso importante en humanidad y agilidad dentro de los procesos judiciales de alimentos.
 
Gracias a esta norma, hoy es posible obtener respuestas más rápidas, y los recursos destinados a los niños, niñas y adolescentes pueden llegar de manera más oportuna. Esta ley fortalece el acceso a la justicia y reafirma la protección de los derechos de la niñez”.

Boyacá se prepara para ser el escenario donde el mundo aplaudirá la cultura campesina

El campesinado, protagonista de un festival con proyección nacional e internacional

Por: Isabel Escobar Gil

Bogotá D.C., enero 29 de 2026

Boyacá acaba de dar un paso histórico para convertirse en el corazón de la identidad rural de nuestro país. Con la aprobación en tercer debate del Proyecto de Ley 155 de 2025, se abre camino a la creación del Festival de Artes, Cultura, Música y Tradiciones Campesinas del Mundo.

Este no es solo un evento más en el calendario; es un espacio diseñado para abrazar a quienes trabajan la tierra, proteger sus saberes ancestrales y agradecerles por ser los guardianes de la soberanía alimentaria en nuestras mesas.

Un homenaje a las raíces y al trabajo de nuestra gente

La propuesta busca que el campesinado, tanto de nuestras veredas como del exterior, sea el verdadero protagonista.

Se trata de consolidar un escenario permanente donde la música, el arte y la sabiduría popular de las comunidades rurales no solo se muestren, sino que se respeten y perduren en el tiempo.

Boyacá, por su alma agrícola y su inmensa riqueza cultural, fue elegida como la sede natural para este encuentro de hermandad.

Durante la discusión en la Comisión Sexta, el senador, Robert Daza, se resaltó la importancia de este proyecto para un país donde la población rural es columna vertebral.

“El objetivo de este proyecto es exaltar la figura del campesinado y su contribución a la soberanía alimentaria, preservando la diversidad cultural, artística y musical, fortaleciendo los lazos de las comunidades campesinas locales y del mundo. Somos ya reconocidos como objeto de derecho de especial protección en la constitución”.

El festival será una realidad gracias al trabajo conjunto entre la Gobernación de Boyacá y el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.

El proyecto no solo busca organizar la fiesta, sino asegurar los recursos y la sostenibilidad necesaria para que asociaciones campesinas de todo el país y del mundo puedan encontrarse año tras año.

Más que una ley, este es un homenaje a la ruana, al campo y a la voz de quienes siembran el futuro de Colombia