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Balance de la Comisión de Paz del Senado: un compromiso real con las regiones (2025–2026)

​Más allá de los trámites legislativos, el primer periodo de la legislatura 2025–2026 para la Comisión de Paz y Posconflicto del Senado ha sido una etapa de escucha activa. 

​Por: Johan Nassar Hower

​Bogotá D.C., diciembre de 2025 (Prensa Senado)

Para el senador Julián Gallo, presidente de la Comisión, este tiempo se ha traducido en presencia directa en los territorios. La estrategia ha sido clara: sacar el debate de las oficinas en Bogotá y llevarlo a las comunidades que históricamente han convivido con el conflicto, utilizando las audiencias públicas como un megáfono para sus necesidades.

​“Nuestra prioridad ha sido visibilizar la difícil situación de orden público que golpea a muchas zonas del país. Lo hemos hecho de la mano con la gente, escuchándolos directamente en sus regiones”, explicó el senador Gallo.

Seguimiento a los diálogos y presencia en el territorio

Durante estos meses, la Comisión no solo se enfocó en la denuncia, sino también en el análisis estratégico. Se llevaron a cabo sesiones reservadas con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, un espacio clave para entender qué está pasando realmente en las mesas de diálogo que el Gobierno Nacional mantiene con distintos grupos armados.

​Pero el trabajo más sensible ha sido responder al llamado de las comunidades. La Comisión ha actuado como un puente humano y político, conectando el dolor y las urgencias de los territorios con las decisiones del Gobierno Nacional.

​“Queremos ser ese enlace necesario. Recogemos las problemáticas locales y nos aseguramos de que el Poder Ejecutivo conozca de primera mano esa realidad, a veces muy dolorosa, que se vive en los rincones más apartados”, puntualizó el senador.

​Al cerrar este balance, queda un mensaje claro: la Comisión de Paz reafirma que su labor no es solo administrativa, sino un compromiso ético con la defensa de la vida y la construcción de una tranquilidad real para todos los colombianos.

Violencias, presupuesto y participación: la Comisión de Equidad para la Mujer rindió cuentas de su gestión 2025

La agenda que se había propuesto desde la comisión se cumplió a cabalidad y se mantiene el compromiso de seguir trabajando por el bienestar de las colombianas en todos los territorios 

Por Olga Materón

Bogotá, D. C, 30 de diciembre de 2025 (Oficina de Prensa, Senado) 

El balance general de lo que fue la gestión de esta comisión, fue positivo. A lo largo de la legislatura, se realizaron tres sesiones formales, dos de ellas fueron debates de control político sobre la violencia contra las mujeres en Colombia y otra sobre la inclusión de las mujeres en el presupuesto.

Así mismo, hubo un foro de mujeres en cinco ciudades; Barranquilla, Cali, Bogotá, Cartagena y San Andrés. En la capital, se desarrolló un encuentro para socializar detalles sobre la Ley Inírida y un foro sobre la lucha contra el cáncer. 

Otra de las acciones importantes realizadas por esta comisión, fue la entrega de cinco condecoraciones a algunas mujeres con la Orden Policarpa Salavarrieta. 

La Comisión Legal para la Equidad de la Mujer, en alianza con la Universidad Sergio Arboleda organizó un diplomado sobre democracia y régimen electoral en donde se beneficiaron 1.500 mujeres de todo el país. Un grupo de 44 mujeres que obtuvieron el diploma, viajaron a San Andrés.

Se afirma desde la comisión, que el próximo año se seguirá fomentando la participación de las mujeres en política y en diferentes espacios de toma de decisiones y se abrirán nuevos procesos de formación, con foros y con visitas a los territorios. 

En el 2026 la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer, cumplirá 15 años y el compromiso será, enfatizar en acciones que promuevan una vida libre de violencias, según lo afirma la presidenta de esta importante comisión. 

Senadores reaccionan al aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno Nacional

Diversas reacciones en el Senado tras anuncio del aumento del salario mínimo para 2026

Bogotá, D.C. 30 de diciembre. (Prensa Senado). El anuncio del Presidente de la República, Gustavo Petro, sobre el aumento del salario mínimo legal mensual para 2026 generó una amplia gama de reacciones en el Senado de la República, con posiciones a favor y en contra de la medida, provenientes de distintas bancadas políticas.

En la noche del lunes, el Jefe de Estado informó al país que el Gobierno Nacional determinó un incremento del 23 por ciento en el salario mínimo, el más alto en términos porcentuales en décadas. 

Con este aumento, el salario mínimo quedó fijado en 1.750.000 pesos, más 249.000 pesos correspondientes al auxilio de transporte, para un ingreso mensual cercano a los 2 millones de pesos para 2,4 millones de trabajadores colombianos.

Desde la oposición, el Senador Carlos Fernando Motoa, del Partido Cambio Radical, advirtió sobre posibles consecuencias negativas para los trabajadores independientes. 

“Efectos no deseados del manejo improvisado del salario mínimo terminarán por impactar en el bolsillo de cierto segmento de los trabajadores del país (los independientes). Un segmento que ya enfrentaba serias dificultades para cotizar salud y pensión”, manifestó el congresista opositor.

Motoa se preguntó si el Presidente Gustavo Petro “entenderá” que “condenó a la informalidad a este segmento de la población trabajadora, y afirmó que “muchos tendrán que debatirse entre comer o contar con algún tipo de seguridad social. Vaya ‘logro’”, dijo el congresista.

En contraste, la Senadora María José Pizarro, del Pacto Histórico, defendió la decisión del Gobierno y destacó su impacto social. 

La congresista calificó el incremento como “histórico” y dijo que transforma el salario mínimo en un “salario vital” para “todo el pueblo trabajador de Colombia”.

“Dirán, como se ha hecho en los últimos tres años, que se avecina la destrucción del empleo en Colombia, y les repetimos con todas las letras: mentira. Seguirá bajando el desempleo, seguirá aumentando el consumo de la gente y seguirá aumentando su bienestar, porque si la gente está bien, Colombia avanza”, señaló la Senadora oficialista

Por su parte, el Senador Esteban Quintero, del opositor Centro Democrático, cuestionó el anuncio desde una perspectiva política y regional. 

“Cuidado Colombia, no repitamos la historia de nuestro país hermano. Allá estaban celebrando el populismo y hoy miren cómo están. No podemos cometer el mismo error. (…) Petro es Chávez y hoy nuestro país está en grave riesgo populista hacia el 2026. Vamos a salvar a Colombia de Iván Cepeda con un estallido democrático”, expresó el congresista opositor, refiriéndose al aspirante presidencial de la izquierda.

Desde el Partido Comunes, el Senador Omar Restrepo calificó el aumento como una conquista social. “Victoria histórica de la clase trabajadora. El aumento del 23 por ciento y el salario de $2’000.000 no son un favor: son una conquista popular. La dignidad se lucha, el trabajo debe permitir vivir y la paz se construye con justicia social”, manifestó el Senador.

El Senador Mauricio Gómez Amín, del Partido Liberal, mostró preocupación por los efectos macroeconómicos de la medida. 

Para el congresista, “el aumento del salario mínimo del 23 por ciento no puede ser una bandera política” y, “sin sustento técnico, se traduce en inflación, quiebras y menos oportunidades laborales”. 

“El populismo económico siempre pasa factura. Que sea Dios quien tome el control de Colombia”, afirmó el congresista.

En la misma línea crítica, el Senador Mauricio Giraldo, del Partido Conservador, advirtió sobre riesgos para el empleo formal y las pequeñas empresas. 

“Un verdadero salario digno se construye con empleo formal, empresas fuertes y una economía próspera, no con decretos que significan aplausos hoy y hambre mañana. Este populismo va a terminar golpeando a los trabajadores. Habrá más informalidad, más desempleo y más cierre de pequeñas empresas. Colombia necesita decisiones responsables y no cuentos populistas”, señaló el Senador Giraldo.

El aumento del salario mínimo continuará siendo objeto de análisis y debate en diferentes sectores del país, varios de los cuales han advertido que los efectos se comenzarán a ver en el primer semestre del próximo año.