"El dolor de nosotras las familias es para toda la vida": víctimas del conflicto armado tomaron la palabra en el Congreso

Víctimas del conflicto armado tomaron la palabra ante el pleno del Congreso en la sesión especial por el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad.

Por: Isabel Colomna Sánchez

Bogotá D.C, abril 9 de 2026 (Prensa Senado)

En el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, el Congreso de la República conmemoró el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, en cumplimiento del artículo 142 de la Ley 1448 de 2011. 

Este año, el Senado se sumó al duelo como institución: el senador Miguel Uribe Turbay, asesinado en un ataque armado, dejó entre sus propias bancas una víctima más del conflicto. Su viuda, María Claudia Tarazona, y su familia estuvieron presentes, como testimonio vivo de que ningún colombiano ha sido ajeno a la violencia.

En el uso de la palabra, María Claudia Tarazona, viuda del senador Miguel Uribe Turbay (Q.E.P.D) inició agradeciendo la aprobación de la Ley que rinde honores, a la memoria del asesinado congresista. Se dirigió a todas las víctimas y familiares del conflicto armado, que han perdido sus vidas a causa de la violencia en el territorio nacional.

Con la voz entre cortada y un profundo dolor que se notaba en su rostro manifestó: “Hoy para mí, es un día muy especial, lleno de diferentes emociones que me embargan. La ultima vez que estuve acá, fue para darle el ultimo adiós a Miguel. Hoy recorriendo los pasillos, me acordé de esa fría tarde… a las 5:30, cuando recibí el cajón de Miguel” (No puede contener más y con voz solloza, se esfuerza para continuar…)

 “El dolor más profundo, el frío más intenso, y el corazón desgarrándose en mil pedazos. Ese dolor todavía me acompaña, también es el camino que tengo para reivindicar y para hacer que el legado de Miguel perdure el resto de nuestras vidas”.

 María Claudia expresó: “Me reúso a pensar que quienes han destruido este país, me condenen al igual que a mi familia a vivir con dolor. Pienso de la misma manera como lo hizo Miguel, transformar el dolor en propósito y en una causa para que nunca más, ningún niño, ninguna familia, ninguna madre, tenga que enterrar a sus seres queridos”.

 Asimismo, dijo: “Hoy nos reunimos con el corazón en la mano para honrar a las víctimas del conflicto armado; a nuestros policías y soldados y a cada colombiano que ha perdido la vida a causa de la violencia, lo hacemos con amor, con empatía y con un profundo respeto por el dolor inmenso que significa perder a un ser amado “.

 Señaló que no hay forma para describir la herida que deja la violencia, cuando entra a un hogar, cuando se mete a lo más profundo de la intimidad. “Que este sea un momento, para recordar a Miguel, para honrar su vida, su legado y su propósito; el de reconstruir un país en paz. Tiene que ser una paz real, una paz posible, una paz con seguridad para todos. Porque como él decía: Sin seguridad no hay nada, sin seguridad, no se puede conseguir una verdadera paz”. 

 Tarazona hizo un llamado los colombianos a reconstruir a un país, lejos de los egos y de los intereses personales. “La muerte violenta desgarra, rompe, destruye hogares y juntos tenemos la responsabilidad de luchar para que eso no siga siendo el día a día de nuestra amada Colombia”

 Igualmente manifestó: “Hoy abrazo el camino correcto, a cada mujer y a cada niño que como Alejandro llora a su padre. Abrazo a mis hijas que con valentía me han sabido sostener. Desde mi dolor, de mi sufrimiento, les digo que aquí estaré siempre para servirle a nuestro país, para ser un puente de unión. Que este dolor, no nos divida, que este dolor nos una. 

 “Que la memoria de quienes hemos perdido, no se quede en el silencio; sino que se convierta en fuerza para cambiar el rumbo de nuestra historia. Colombia merece más! merece vivir en paz, pero, una paz con seguridad, con justicia y con dignidad”. Sostuvo.

Finalmente afirmó: “Hoy no solo recordamos a Miguel, tenemos un compromiso con su legado, el de unirnos, de dejar las diferencias que nos fragmentan, de poner a Colombia por encima de cada interés personal. Porque este país, no se construye desde el odio, se construye desde el valor de quienes deciden no rendirse y nosotros, no nos vamos a rendir; por cada familia que sufre, por cada niño que espera un futuro distinto, por cada vida que aún podemos salvar. No vamos a parar hasta que la paz deje de ser una promesa y se convierta por fin en una realidad para todos” Concluyó con mucha firmeza la viuda del senador Miguel Uribe Turbay.

 Entre tanto Deisy Dorelly Guanaro, víctima de reclutamiento forzado, denunció que los niños siguen siendo reclutados y arrancado de sus hogares, donde son abusados y torturados, “ante esta situación el país y el gobierno en total silencio. Me duele ver como a los líderes sociales los asesinan y nadie sale a decir que nos están matando.

Dijo que levantar la voz en este país, sigue costando la vida, “incluso cuando se nos habla que estamos en el gobierno potencia mundial de la vida. Las mujeres que denunciamos a nuestros criminales ante la JEP, estamos siendo perseguidas y amenazadas de muerte”. 

Deisy exigió justicia y verdad a los grupos al margen de la ley que han violado los derechos humanos de los colombianos. “La paz no se puede construir sobre el cimiento de la injusticia y la impunidad”.

En su intervención Adriana Pérez, de la Mesa de Participación Efectiva de Víctimas de Desplazamiento Forzado, señaló que la búsqueda de los desaparecidos no puede tener fecha de vencimiento. “No puede limitar a un tiempo, porque el dolor de nosotras las familias es para toda la vida”. Igualmente pidió que se cumplan los beneficios, que tiene la norma para las victimas del conflicto. “Eso no es solo una falla administrativa, es una forma de revictimización”. 

 Agregó que los representantes de las curules de paz tienen un compromiso con las víctimas, “estas curules se convirtieron en el fortín político. Hoy las victimas no pedimos favores, exigimos derechos”, expresó.

 Este año, el Senado se sumó al duelo como institución: el senador Miguel Uribe Turbay, asesinado en un ataque armado, dejó entre sus propias bancas una víctima más del conflicto. Su viuda, María Claudia Tarazona, y su familia estuvieron presentes, como testimonio vivo de que ningún colombiano ha sido ajeno a la violencia.


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