El último adiós a un hombre de Estado: Colombia despide a Germán Vargas Lleras en la Catedral Primada
Entre honores, el afecto de su familia y el respeto de sus aliados y contradictores, el país dio el último adiós al exvicepresidente de Colombia, exministro y expresidente del Congreso, que dedicó su vida al servicio público.
Por: Catalina Silva
Bogotá D. C, 11 de mayo de 2026 (Prensa Senado)
Eran las 11:00 de la mañana cuando el silencio se apoderó de la Plaza de Bolívar. El féretro de Germán Vargas Lleras revestido con la bandera nacional, ingresó a la Catedral Primada de Colombia, el recinto que hoy se convirtió en su última morada y en el escenario de un homenaje que trascendió los colores partidistas.
Acompañado por su familia, la bancada del partido Cambio Radical, la colectividad que él mismo construyó y lideró con mano firme, y rodeado por la presencia de varios senadores y expresidentes de la República, Vargas Lleras recibió el último tributo de una nación que reconoce en él a uno de sus líderes más incisivos y laboriosos.
Un legado forjado en el servicio público
Cientos de personas, desde ciudadanos del común hasta las más altas dignidades del Estado, se dieron cita para despedir a quien fuera un protagonista de primer orden en la historia reciente de Colombia.
Su trayectoria, marcada por una disciplina inquebrantable, quedó grabada en las instituciones donde dejó una huella profunda:
● En el Senado de la República: Donde se consolidó como un legislador de fuste y presidente de la corporación.
● En el Ejecutivo: Como Ministro del Interior y de Justicia, y de Vivienda, donde impulsó transformaciones estructurales para el país.
● En la Vicepresidencia: Desde donde lideró la modernización de la infraestructura nacional.
Una despedida entre el respeto y la gratitud
La ceremonia fue un reflejo de su vida: solemne, rigurosa y masiva. Germán Vargas Lleras fue un hombre que, por encima de las controversias naturales de la democracia, siempre puso la gestión y el Estado por delante.
El ambiente en la Catedral Primada estuvo cargado de una profunda nostalgia. Al sonar de los cánticos litúrgicos, el país despidió no solo a un líder político, sino a un hombre que entendió el poder como una herramienta de ejecución.
Con su partida, se cierra un capítulo fundamental de la política nacional, pero queda su obra y la estructura de un partido que sigue siendo pieza clave en el equilibrio de poderes de Colombia.
Hoy, a las puertas de su última morada, el mensaje fue unánime: el Congreso de la República y el país entero rinden honor a su memoria y extienden un abrazo solidario a su familia en este momento de profundo dolor. Paz en su tumba.



