Más sangre disponible y menos transfusiones innecesarias: la propuesta de la senadora Norma Hurtado
La congresista radicó un proyecto de ley para fortalecer este tipo de procedimientos en el país.
Bogotá D. C., 30 de septiembre de 2026 (Prensa Senado). Que los hospitales colombianos puedan contar con mayor disponibilidad de sangre para atender a los pacientes que realmente la necesitan y, al mismo tiempo, reducir las transfusiones que pueden evitarse es uno de los propósitos de un proyecto de ley radicado por la senadora del Partido de La U Norma Hurtado Sánchez.
La idea de la propuesta es adoptar en todo el país una Política Nacional de Salud Sanguínea que mejore la atención médica a los pacientes en los centros de salud del país.
La propuesta parte de una idea sencilla: la solución a las necesidades de sangre del sistema de salud no depende únicamente de aumentar las donaciones. También es necesario cuidar la sangre de cada paciente, detectar y tratar oportunamente problemas como la anemia, evitar pérdidas innecesarias durante procedimientos médicos y utilizar las transfusiones cuando sean clínicamente necesarias.
Para ello, el proyecto de ley denomina este enfoque Gestión de la Sangre del Paciente.
La iniciativa tendría aplicación nacional e involucraría al Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Salud, Invima, la Superintendencia Nacional de Salud y las entidades territoriales, así como EPS, hospitales y clínicas, bancos de sangre y laboratorios.
Las instituciones educativas con programas de ciencias de la salud también incorporarían fundamentos de este modelo en la formación de sus estudiantes, respetando su autonomía universitaria.
Uno de los argumentos para impulsar la propuesta está en las cifras sobre disponibilidad de sangre. Según la información incluida en el proyecto, a marzo de 2025 Colombia contaba con 82 bancos de sangre activos, con diferencias importantes en su distribución territorial, especialmente en zonas alejadas.
Durante 2024 se captaron 997.115 donaciones y en el país se realizan cerca de 1,5 millones de transfusiones al año, destinadas a más de 390.000 pacientes.
Para enfrentar estas necesidades, el proyecto propone crear rutas de atención que permitan actuar antes de que un paciente llegue a necesitar una transfusión. Una de ellas estaría dirigida a detectar y tratar oportunamente la anemia y las deficiencias de hierro; otra se concentrará en las mujeres embarazadas para prevenir y manejar hemorragias severas, y una tercera estará destinada a pacientes sometidos a cirugías mayores o afectados por traumas, con medidas para controlar tempranamente el sangrado.
También se establecería una ruta especial para pacientes en unidades de cuidados intensivos, con estrategias orientadas a conservar su propia sangre. El objetivo es que grupos particularmente vulnerables —como niños, mujeres gestantes, pacientes quirúrgicos, víctimas de trauma y personas en estado crítico— tengan una atención más preventiva y que las reservas de los bancos de sangre puedan utilizarse de manera más eficiente cuando una transfusión sea indispensable.
La propuesta también busca disminuir las diferencias entre las grandes ciudades y las regiones que tienen menor acceso a bancos de sangre. De acuerdo con el documento, una implementación nacional permitiría avanzar hacia una atención más equitativa, mientras que la prevención de transfusiones innecesarias podría reducir reacciones adversas, reintervenciones y días de hospitalización, con beneficios tanto para los pacientes como para la sostenibilidad del sistema de salud.
El proyecto plantea, finalmente, un Sistema Nacional de Salud Sanguínea, un consejo encargado de apoyar la orientación de la política y un Observatorio Nacional de Salud Sanguínea que recopilaría información y evaluaría sus resultados.
Las IPS y empresas sociales del Estado también tendrían unidades o comités especializados. La apuesta de la iniciativa es, en términos prácticos, pasar de un sistema concentrado principalmente en conseguir y transfundir sangre a uno que también trabaje en prevenir que los pacientes la pierdan, cuidar la que tienen y reservar las transfusiones para cuando realmente sean necesarias.



