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Siete de cada diez candidatas han sido violentadas por participar en política, en un país que aún castiga a las mujeres por alzar la voz
Por: Isabel Colomna Sánchez.
Bogotá D.C. enero 28 de 2026 (Prensa Senado) En Colombia, hacer política siendo mujer sigue teniendo un costo demasiado alto. Insultos, amenazas, presiones económicas, agresiones sexuales y ataques digitales no son hechos aislados: son una realidad sistemática que atraviesa campañas, cargos públicos y liderazgos comunitarios.
En el marco de la estrategia “Más Mujeres, Más Democracia”, una investigación revela cifras alarmantes que confirman que la violencia política contra las mujeres no solo persiste, sino que se ha normalizado como una barrera silenciosa para su participación plena en la vida pública.
Por eso, en el Congreso de la República, aprobó la Ley 2453 de 2025, donde se establecen medidas para prevenir, atender, rechazar y sancionar todo tipo de violencia contra las mujeres en política y hacer efectivo su derecho a la participación en todos los niveles.
Además, la norma busca garantías para que las mujeres puedan ejercer el derecho a una vida política libre de violencia, a una su participación plena, paritaria, en igualdad de condiciones en todos los espacios de la vida pública y política.
Al momento de participar en política la mujer puede ser víctima de violencia psicológica, violencia económica, violencia física, violencia sexual, violencia digital, entre otros tipos de violencias.
En conversación con la senadora Ana Paola Agudelo, vicepresidenta del Senado de la República y perteneciente al Partido MIRA, afirmó que, ha visto de cerca, como la violencia política afecta especialmente a las mujeres. “La verdadera solución pasa por transparencia, diálogo y cero, tolerancia a la discriminación” Indicó la Legisladora.
Además, manifestó que, para contrarrestar la violencia, es fundamental fortalecer los mecanismos de prevención y hacer una mayor socialización de la Ley 2453 de 2025, dirigida a partidos políticos, corporaciones públicas y toda la sociedad civil.
“No podemos limitarnos solo al género, hay que reconocer y prevenir esta violencia también por motivos de religión, edad, raza u otros factores. En el Partido MIRA, hemos impulsado normas para afrontar la violencia contra la mujer en todas sus formas, ampliando su inclusión laboral formal y apoyando el emprendimiento para que no sean vulnerables”.
La senadora afirmó: “La política está incompleta sin la participación de la mujer en política, debemos impulsar el emprendimiento femenino y la inclusión laboral formal, para que tengan estabilidad económica y confianza para entrar en la política” Reiteró la senadora Ana Paola Agudelo.
Entre tanto la senadora Andrea Padilla (Alianza Verde). -sobre el tema, motivó a las colombianas para se capaciten y obtengan los conocimientos sobre sus derechos a participar en política.
“Deben animarse para que superen tantos temores, para que conozcan sus derechos de participar en política, de caras a las elecciones., con plenas garantías. No debemos permitir que nuestra participación se limite a unas cuotas, que nos instrumentalicen”.
La congresista agrego: “Las mujeres en su mayoría son las que lideran muchos procesos comunitarios, además están a cargo de las familias y esto impiden que dispongan de tiempo, de recursos económicos y demás limitantes. Todavía hay una mentalidad machista en la política, es que los altos cargos públicos están para los hombres, los que tienen las relaciones públicas, el ejercicio, la trayectoria y la experiencia. Todo eso nos ha relegado, seguimos encontrando esos obstáculos en los escenarios público y eso lo que tenemos que acabar”.
Por su parte la senadora Norma Hurtado (Partido de la U) expresó: “Definitivamente, necesitamos más mujeres en la democracia, pero, necesitamos que se sigan capacitando, para que se sigan empoderando. Las mujeres tenemos criterios, tenemos determinación, carácter y lo más importante, es que somos resilientes. Para participar en política, se necesita comunidad, confianza, coherencia; pero, lo más importante mucho corazón para estar en todos los escenarios democráticos”.
“El reto más grande que tenemos es erradicar la violencia política, para que más mujeres puedan y quiera participar en política. Los que nos violentan políticamente, se creen ganadores y más importantes y esto le quita la posibilidad a las mujeres a que participemos, ya que tenemos las mismas condiciones que ellos”.
De igual manera, la senadora conservadora Esperanza Andrade, manifestó que, para aumentar el número de mujeres en el Congreso, dijo que a pesar de que existe una ley sobre la paridad en las listas cremalleras (Participación, estrictamente de un hombre y una mujer, o viceversa), esto no ha sido suficiente, para aumentar la participación de las mujeres en la política.
“Los partidos deben fortalecer esa participación, motivándolas a que se capaciten, apoyándolas en lo que se requiera, ya que hacer política, no es tan fácil para nosotras las mujeres, por los roles que desempeñamos en el hogar. Por eso se hace necesario que las diferentes colectividades, sigan reforzando las políticas, garanticen sus derechos, para que ellas se motiven a participar y así fortalecer la democracia del país” Afirmó la congresista huilense.
Apartes de la ley 2453 sobre la violencia política en las colombianas;
Esta ley define conductas como acoso, amenazas, difamación, agresión física, y la divulgación no consentida de información íntima, y obliga al Estado a crear mecanismos de protección y atención, incluyendo líneas de ayuda y Casas de Igualdad de oportunidades.
Asimismo, tiene por objeto establecer medidas para la prevención, atención, seguimiento y sanción de la violencia contra las mujeres en política, a fin de asegurar que ejerzan plenamente sus derechos políticos y electorales y participen en forma paritaria y en condiciones de igualdad en todos espacios de la vida política y pública.
Incluidos los procesos de elección, participación ciudadana y representación democrática, en el ejercicio de la función pública, especialmente tratándose de los cargos de elección popular y los ejercidos en los niveles decisorios de las diferentes ramas del poder público y demás órganos del Estado. Entre otros apartes de la normatividad, para garantizar la participación de las colombianas en la política.
El Senador campesino del Pacto Histórico, Robert Daza, citante del espacio, recordó que la ley exige la formulación de una política pública desde el Ministerio de Agricultura y subrayó la importancia ambiental, económica y productiva de las abejas.
El congresista del Partido MIRA propuso un plan de austeridad y que así como se redujo el salario de los legisladores, también se bajen las remuneraciones de otros altos servidores del Estado.
Bogotá D.C., 27 de enero. (Prensa Senado). En una contundente intervención sobre la realidad fiscal y administrativa del país, el Senador Carlos Eduardo Guevara, del Partido MIRA, cuestionó la disparidad salarial en la administración pública.
Guevara enfatizó que a la reducción del sueldo de los congresistas debe seguir un plan de austeridad a las remuneraciones de otros altos servidores del Estado. “Hay casos de gerentes de empresas industriales del Estado o la Directora del DAPRE y una cantidad de cargos que no tienen la responsabilidad política o legislativa que tenemos nosotros”, manifestó el congresista.
¿Por qué han manifestado que la reducción en el salario de los congresistas es insuficiente?
Desde el año 2022, inclusive antes, hemos apoyado proyectos que han estado encaminados a la reducción del salario de los congresistas. La relación era verdaderamente inequitativa con el promedio de los colombianos. Sí nos llama la atención que altos cargos del Estado sigan teniendo unas remuneraciones prácticamente de 100 millones. Hay casos de gerentes de empresas industriales del Estado o la Directora del DAPRE y una cantidad de cargos que no tienen la responsabilidad política o legislativa que tenemos nosotros.
¿Qué posición asume usted ante esto?
El llamado es a apretarnos el cinturón, pero de manera justay con todos los cargos directivos del país. Y, por supuesto, que nadie gane más que un congresista. Consideramos que es importante que ese equilibrio entre poderes se mantenga.Y lo otro. El gasto también tiene que ir enfocado a que el Presidente tiene que hacer un ajuste de las nóminas que se vienen incrementando en varias entidades del Estado.
¿A qué se refiere con esto?
A que estamos a menos de tres días de que se cierre la Ley de Garantías y lo que hemos observado son incrementos de nóminas en el Ministerio de Trabajo, despidos masivos en Cancillería y otras entidades que estamos poniéndole la lupa. Y, por supuesto, nos preocupa muchísimo también que muchos de estos casos se dan en época preelectoral.
¿Y qué opinión le merece esta situación?
Pues lo ha dicho la Contraloría: los recursos de regalías, la baja ejecución presupuestal, los problemas gravísimos que tenemos en materia de control de los recursos, la corrupción está pululando. Entonces, señor Presidente, bienvenidos todos los recortes, incluido el del Congreso, pero hagámoslo de manera equitativa y enfrentando la corrupción.
¿En el Movimiento Mira tienen una propuesta de plan de austeridad para los recursos públicos?
La bancada del Movimiento Mira quiere proponer un acto legislativo, estamos consolidando la propuesta, que restrinja o ponga una cortapisa para que a todo proyecto que vaya encaminado a generar cupos de endeudamiento, gasto desmedido, emergencias económicas -en virtud de un supuesto déficit fiscal- le sea, de antemano, aplicado un plan de austeridad. Bogotá tiene una premisa, y creo que es importante traerla a colación, y es ‘presupuesto orientado a resultados’.
¿Qué significa esto?
Que entidad que no dé resultados, entidad que se le quita el recurso; entidad que presenta casos de corrupción, se le quitan los recursos; entidad que no planea bien, también se le quitan los recursos. Creo que el Estado, en temas generales, debe avanzar en una política que genere austeridad sin afectar el gasto social, eso sí. La idea es que se mande una señal clara para que quienes planean las políticas públicas lo hagan de una manera eficiente y, sobre todo, con vigilancia en el control de la corrupción en el país, que está desbordada.
Otro tema que ha estado en la órbita de la bancada es la transición en el esquema de recolección de basuras en Bogotá. ¿Cómo es este asunto?
El 13 de febrero se vence el plazo de la licitación del actual esquema de aseo en Bogotá. Hicimos unas mesas de trabajo el año pasado con la CRA, con los recicladores, con las organizaciones comunitarias de Bogotá para tener, primero, la tranquilidad de que una vez vencido el plazo, no se viera en riesgo la prestación del servicio público de aseo en Colombia y, particularmente en Bogotá.
¿Qué otro resultado tuvieron esas mesas de trabajo?
Generar un esquema en el que los recicladores tuvieran un pago justo. Además poder enfrentar el tema de los puntos críticos. Hoy en Bogotá hay más de 1.500 puntos críticos.
¿Qué es un punto crítico en materia de recolección de basuras?
Es un punto en el que hay acumulación de basura, en el que infortunadamente no se ha podido generar un esquema de recolección rápido o en el que también la gente, por falta de cultura ciudadana, bota los colchones, los sofás, escombros. Es necesario atender los puntos críticos que tienen a la ciudad en una situación muy compleja desde el punto de vista ciudadano.
¿Qué logro significativo se obtuvo de esas mesas de trabajo?
Que hubiera un consenso entre la CRA, que es la que autoriza el esquema de operación en Bogotá, el Distrito, que considera que se deben mantener los actuales operadores mientras se definen unas normas jurídicas para un nuevo modelo, y los recicladores, para que ellos también tengan un pago justo y la posibilidad de tener los ingresos necesarios. Entonces logramos un esquema de transición mientras sale una nueva licitación con parámetros que deben ser muy diferentes, que no vayan encaminados a enterrar la basura, que los usuarios puedan reciclar y recibir un beneficio por esto. También un compromiso de los recicladores de no hacer su actividad en la vía.
¿Y cuál es la preocupación actual alrededor de esta transición?
Indudablemente las tarifas. Hoy uno de los componentes más costosos de las tarifas de servicios públicos es la basura. Estamos hablando que en un estrato promedio una factura de aseo puede estar llegando entre los 200.000 y los 300.000 por unidad habitacional o por comercio. Estamos muy preocupados porque esto tiene un impacto directo en el bolsillo de los colombianos, porque no tenemos que pagar esquemas mal planeados, porque este modelo debió haberse modernizado hace cinco años y la Comisión de Regulación no lo hizo.
Dentro de la emergencia económica decretada por el Gobierno Nacional hay un tema relacionado con laenergía que también le preocupa a la bancada…
Nosotros hicimos un debate al inicio de nuestra labor legislativa sobre los costos de la energía y, sobre todo, cómo podemos enfrentar las tarifas. Encontramos que este decreto de emergencia en alguna medida trata de resolver el problema, pero vuelve la dificultad y es que le meten la mano al bolsillo de todos los colombianos.
¿Por qué dice esto?
Porque se está estableciendo una tarifa de 8 pesos kilovatio/hora a todo el sistema interconectado nacional y eso, a la larga, termina subiendo 8 pesos kilovatio/hora al consumidor final, a las pequeñas tiendas de barrio, a las carnicerías, a las panaderías, a la pequeña industria, a los empresarios que hoy, uno de sus mayores puntos de decisión de localización, es el costo de la energía. Estamos muy preocupados porque no sabemos de un plan de auditoría que determine cuál es el valor real de las deudas que tenemos con estas empresas, particularmente en la Costa Caribe. Y además determinar cómo garantizamos que las empresas puedan seguir manteniendo su confiabilidad en el sistema. Y que nos digan si esto va a ser temporal o por cuántos años o cuánto tiempo.






